España sostenible: tendencias retro que cambian paradigmas.

Estamos en presencia de un fenómeno histórico, como es la pandemia mundial del Covid-19. Los tiempos están cambiando, nuestras formas de relacionarnos y comunicarnos se han visto estremecidas. Absolutamente cada aspecto de nuestras vidas está siendo expuesto a una revolución inevitable, y las tendencias en la moda no son la excepción.

Somos testigos de un cambio ecológico provocado por la disminución de la contaminación, la suspensión de fábricas y la reducida circulación del ser humano. Sin embargo, esta reciente consciencia social es preexistente en una industria que comenzó una gran ebullición ya hace algunos años. Hablamos de la moda sostenible, del reciclaje y la customización de prendas únicas, de la mano de tiendas vintage con corazón y personas
visionarias con amor a la expresión individual.

Se calcula que las industrias masivas de indumentaria fabrican unos 53 millones de toneladas por año de fibra textil, de la cual más del 70% termina en vertederos o incineradores. Menos del 1% se recicla. Aquí es donde debemos entender la importancia de las tiendas vintage en el equilibrio y cuidado del planeta. De igual manera, no sólo es cuestión de abrazarse al reciclado, sino también al sentido realmente mágico que acarrea revivir una prenda con identidad propia, calidad superior y una belleza original.

Tienda online VS Marketplace

Estamos viviendo una explotación plena de la virtualidad, como nueva forma de comunicación. En la actualidad, no existe actividad alguna que no cuente con su versión digital, ya sea en cuestión de compra venta de productos y servicios, como mercados que manejan información. Las empresas se han transformado por completo en oficinas virtuales
y la moda sostenible, nuevamente, no es la excepción.

Si unimos estos dos fenómenos, la sostenibilidad y la virtualidad, obtenemos que la gran mayoría de las tiendas vintage cuentan con una plataforma digital que facilita el recorrido por sus selecciones. Sin embargo, los Marketplace y su actual saturación multimarca, han escalado casi a la altura de la producción en masa de la cual deseamos escapar. Se ha
logrado una homogenización de la moda, de los formatos, de la comunicación y la expresión de cada marca.

Imagina que Karl Lagerfeld te acompaña en un recorrido apasionado por sus prendas favoritas, elegidas con delicadeza para ti. La ventaja principal de introducirse en el particular mundo de una tienda vintage online, es que te garantiza una selección muy cuidada de las prendas, que cuentan con el trabajo estético y el esfuerzo de una persona apasionada por la moda, con una sensibilidad única ante la belleza de cada una de ellas.

La clave es la customización, la transformación que estas personas pueden realizar sobre prendas con identidad. Es esta mezcla, entre una prenda con una expresión particular de la época en la que nació, sumada al talento del experto, la que da a luz al tesoro maravilloso detrás de una tienda vintage, y su correspondiente formato online.

La experiencia allí no es únicamente la compra, sino que incorporan estímulos musicales y artísticos, apuntados a involucrar sensorialmente al usuario. Es entrar en un mundo armónico, muy particular y exclusivo, que asimismo ofrece una tienda virtual donde puedes gozar de la experiencia desde la comodidad de tu ordenador, de tu hogar. Una tienda cuyas
prendas abrazan la actualidad con la historia que las precede, de la mano de personas que supieron viajar en el tiempo y traernos esa magia propia del pasado.

La moda que no pasa de moda

Así como el arte es una expresión estética milenaria cuyas obras extraordinarias nunca pasarán de moda por su esencia particular, contamos con prendas dispuestas a sobrevivir a cualquier fenómeno y renacer como el fénix de las cenizas, con cada nueva oportunidad.

En la actualidad, la moda vintage nos trae tantas propuestas como nubes transitan por el cielo. Desde los años 20 al 2000, todo estilo es válido, actual, moderno y hermoso. Sin embargo, hoy estamos viviendo la revitalización de una época de la que fuimos testigos presenciales: los ´90 y ´00. No hablamos solo de prendas en sí, sino de marcas que han navegado el furor de aquellos años y vuelven intactas para refrescarnos la memoria.

En este punto, debemos mencionar aquellas tendencias que están recorriendo las grandes ciudades o spot vintage mundiales y han llegado a España para quedarse:

  • Chaquetas sport infladas, de pluma en lo posible, chubasqueros en tonos subidos, y sudaderas o camisetas estampadas con expresión propia.
  • Marcas que son una institución en su propio estilo, como es el caso de Tommy Hilfiger con sudaderas y bolsos; Fila con su línea Heritage; Kappa con su línea Authentic; Adidas con su línea Original y Nike con su amplia línea retro de sneakers Air Max, Air Force, Air Jordan.
  • Oversized. El mundo necesitaba de la comodidad y cada año la reclama con mayor énfasis. Dentro del Oversized, descubrimos pantalones pinzados muy amplios, jerseys y suéters con cuello cuasi estirados forzosamente, vaqueros 5 talles más grandes, rotos en lo posible, cazadoras con manga ranglan bien caída y trajes (chaqueta y pantalón) notablemente amplios.
  • La cintura de nuestros vaqueros ha comenzado a bajar lentamente. Este último año, fuimos testigos de la cintura media con corte recto. Hoy, estamos recibiendo intensas vibraciones del tiro bien bajo con incipiente ensanchamiento del corte inferior (poco a poco nos acercaremos a la extrema pata de elefante).
  • El hombro como protagonista absoluto. Las hombreras en todo tipo de chaquetas, ha comenzado a ganarse un lugar infaltable. Cada vez con más fuerza, las hombreras se filtran, y se inflan en volumen.
  • Mallas tipo ciclista, de lycra o algodón, ya sea en combinación con prendas delicadas para crear un conjunto ecléctico, o bien con una camiseta Oversized con zapatillas o borceguíes.
  • Blusas al cuerpo cortas, con bretel de un solo hombro. De nuevo, los hombros.
  • Estilo explorador arqueológico: bermudas caqui, camisas de manga corta con bolsillos al frente y pantalones cargo con bolsillos grandes en laterales.
  • Carteras pequeñas tipo baguette, de tira fina corta simple (adiós a la doble tira) de cuero o cadena. Vimos nacer estas carteras en los años 2000, no cuentan con gran capacidad ni comodidad, pero sin duda son un ícono en la actualidad.
  • Chaquetas de cuero largas (debajo de la cola o debajo de la rodilla) con solapa sin cruzar, o cruzada, abotonadas y con cinto anudado adelante. Si incorporamos grandes hombreras, mucho mejor. Decimos “adiós” a la chaqueta rockera y “bienvenida” a la chaqueta que pensamos nunca saldría de nuestro trastero pero igualmente atesoramos por su materia prima.
  • Sandalias sin puntera con tira fina sobre el empeine y tacón chupete o kitten. También zuecos, mules y mocasines bajos con puntas cuadradas, muy cuadradas, y tacón bajo ancho.
  • Para el frío, vuelve la bota corta, con caña a unos 5/8 centímetros del tobillo, con tacón grueso, y ancho, aunque puede ser ancho y delgado.
  • Jersey sin mangas, cortos, al cuerpo, con escote cerrado o en V, sobre una camisa blanca larga.
  • Botas vaqueras, o de Cowboys, ideales con piel de serpiente y puntera metálica.

Sin embargo, también vemos desfilar una cantidad innumerable de estilos propios de épocas más lejanas, épocas que pertenecen a la historia verbal de nuestras madres, padres y abuelos. Hablamos de prendas que vuelven, y volverán, a los roperos una y otra vez hasta el fin de los días.

  • Puños por doquier. En las muñecas, ya sean elásticos en jersey oversized o abotonados en camisas de satén. También los encontramos en los tobillos de algunos pantalones de corte sport.
  • Estilo granny, en grandes súeters tejidos con punto grueso en rombos u ochos, y de lanas puras, pesadas y muy abrigadas.
  • Los estampados siempre reviven: los cuadros, el escocés, Pied de poule, Punto inglés, Tweed, todas son válidas en cualquier tonalidad y combinación.
  • Vestidos o jersey con un notable cuello blanco incorporado, estilo infantil, con puntilla o broderie sobre batista.
  • Cinturones gruesos de cuero con hebillas llamativas, importantes, anchas, en carey, metal o acrílico.
  • Vuelve el dorado que tanto anhelamos, en bisutería gruesa, pesada, o cadena, en pendientes con forma de argolla gruesa, pulseras y gargantillas.
  • Gafas grandes, estilo Sofía Loren, o con marcos de acrílico o pasta dura muy coloridos, cuadrados u en forma de ojo de gato.
  • Flecos de todo tipo y en toda prenda, desde chaquetas, bolsos, calzado o vaqueros.
  • Vestidos o batas abotonados al frente corte midi, aunque también regresan los vestidos muy largos con estampas estilo patchwork.

Desde hace ya algunos años, la moda vintage nos llena de sorpresas, oportunidades y sensaciones, pues no solo hablamos de indumentaria o prendas de vestir, sino de arte, decoración, música y un estilo de vida que incluye un costado sostenible. La experiencia con la moda vintage, que suma tiendas online con personalidad, amor y esfuerzo propios, nos abre un gran portal al futuro. Irónicamente, la moda vintage hoy es la semilla de la evolución, la cuna de las novedades y posibilidades que no dejarán de brotar jamás.

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